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Estilos de fotografía en el reportaje social: ¿modas o modos?


Hace tiempo que se está notando una regeneración en el estilo o modo en que los fotógrafos nos enfrentamos a un reportaje social, concretamente a la realización de las fotografías de un reportaje de boda.

Por una parte parece que hay, por parte de los novios, una demanda real de renovación del estilo clásico, un tanto pétreo o acartonado como prefiere llamar @macarenagea, hacia un estilo más fresco y desenfadado, un estilo en el que la naturalidad en las fotos sea la norma y no la excepción.

Esta renovación del estilo ha traído lo que se llama o conoce como reportaje “foto periodístico” en referencia o analogía al trabajo que hace un fotógrafo de prensa con lo que sucede en su entorno.

Para que nos entendamos y comprendamos las diferencias de uno y otro intentaré explicar lo más destacado que diferencia ambos estilos.

En el estilo de reportaje de boda clásico, de fotos posadas, el fotógrafo se encarga de hacer de maestro de ceremonias dirigiendo a la gente para que las fotografías tengan en contenido y aspecto deseado. En este modo de fotografiar permitiría obtener retratos posados de los novios con sus amigos y familiares, así como de ellos por separado o juntos.

En el estilo foto periodístico, o de naturalidad real, el fotógrafo se mantiene al margen de los hechos, sin intervenir ni dirigir a los novios o familiares. De este modo el fotógrafo saca en sus fotos lo que sucede tal cual sucede. Lo normal es que en este modo de fotografiar se realicen una cantidad ingente de tomas y que no haya ningún retrato de los novios, de ellos o con sus familiares o amigos, puesto que eso supondría posar y eso es lo puesto a lo que define el estilo, sería una contradicción en si misma.

 ¿Qué pasaría si en una boda que se contrata un estilo foto periodístico no sucede nada, nada especial, nada divertido o nada espontáneo? Pues que no hay reportaje.

¿Por qué digo esto? Sencillamente porque este estilo, tal y como lo quieren vender algunos, es un fraude, no existe en realidad.

Resulta que los novios que más lo solicitan (no los únicos) son los más tímidos, los que no se gustan en las fotos (porque nunca les ha hecho fotos nadie que sepa hacerlas bien) los que, si pudieran no se harían fotos. Piensan que es un modo de escaparse del trámite de las fotos y, de paso, tener un reportaje chulo.

Estos novios ven ejemplos de reportajes de ese estilo y ven las fotos frescas e improvisadas y deciden que quieren eso…porque suponen que las fotos, todas las fotos son robadas, no posadas, lo que es un error.

La culpa de su error no es de ellos, lo es del que les vende esa idea sin decirles la verdad: que todo, incluso las fotos robadas, son posadas o actuadas, nada es lo que parece.

 

Estos novios tan tímidos son aquellos que cuando ven sacar la cámara al fotógrafo, por su timidez, se cortan, se paran, dejan de hacer lo que se supone que harían si el fotógrafo no estuviera y crean una “nula acción real” que fotografiar. Es cuando el fotógrafo no tiene más remedio que hacerlos posar puesto que en caso contrario se verían totalmente de palo, falsos y nada creíbles.

La paradoja es que, precisamente, por su timidez no pueden optar a un verdadero reportaje de fotos robadas. En cambio, los que son totalmente espontáneos, los que no temen a la cámara, los que se comportan igual con ella que sin ella, los que les da igual posar que no, esos son los que de verdad pueden hacer este tipo de reportajes.

Lo que sucede es que este segundo tipo de novios es más escaso. Entonces ¿qué es lo que nos enseñan en esos reportajes foto periodísticos? Lo que en realidad vemos es, salvo contadas excepciones, un reportaje dirigido.

El fotógrafo sabe las imágenes que desea y provoca a los novios para que, cual actores, finjan acciones que fotografiar. Si se hace bien el resultado es espectacular, un reportaje de aspecto foto periodístico, fresco y espontáneo, divertido y muy vendible.

¿Qué sucede si el fotógrafo no sabe hacer eso, si los novios no saben o no quieren colaborar y pese a eso se mantiene el objetivo? Lo que sucede es que se obtiene un resultado pobre.

Este estilo, el auténtico, es de una complejidad impresionante. Los fotógrafos de prensa saben lo complicado que es hacer una foto impactante en cualquier noticia. Pretender hacer una sola persona (o dos) un reportaje de estas características y sacar fotos impresionantes, perfectas, llamativas y que todo el mundo salga guapo y de retrato es como buscar una aguja en un pajar. Está al alcance de unos pocos grandes fotógrafos.

En EEUU eso se sabe y los que lo hacen saben como hacerlo, hace ya mucho que se está perfeccionando ese modo de hacer fotos.

En cambio en España, al ser un estilo nuevo y no afianzado, se está dando la paradoja de que son precisamente los menos formados, los que saben poco de fotografía por estar empezando, los que escogen este estilo para iniciarse ya que piensan que al no necesitar dirigir a la gente basta con disparar miles de fotos, alguna saldrá bien.

Además hay otra cuestión, la cultura fotográfica del público en general, en España, es bastante inferior que en EEUU. Esto hace que allí un mal fotógrafo se vea rápidamente y aquí pase desapercibido. De este modo resulta que en España si escoges un fotógrafo de este estilo tienes más papeletas de que esa un fiasco que si escoges un tradicional.

En mi caso particular intento utilizar un sistema mixto. A mi me gusta fotografiar lo que sucede…si es que sucede algo (que pocas veces pasa). Yo hago todo lo posible para que sucedan cosas y hago todas las fotos robadas que puedo. Hay infinidad de situaciones en las que robar fotos.

Además de esas fotos robadas procuro por todos los medios de que los novios tengan unos retratos convencionales de ellos mismos y con sus familias y amigos. Todo ello sin perder la posibilidad de robarles fotos en esos momentos.

En realidad intento sacar lo mejor de ambos estilos puesto que cada uno de ellos por separado no me convence. Creo que un poco de cada uno es lo mejor que puedo ofrecer a mis clientes.

¿Qué sucede después? Pues que los novios, esos mismos que pidieron por favor que las fotos no fueran posadas, los que tenían miedo a la cámara, cuando traen la lista de las fotos seleccionadas por ellos para su reportaje de boda…mira tu que raro, eligen principalmente las fotos posadas, justamente en las que mejor salen, justamente las que dijeron que no querían.

La mayor parte de las fotos robadas, incluso las que como autor consideras mejores fotos, se quedan fuera del álbum.

Entonces, yo me pregunto, ¿saben realmente los novios lo que quieren y lo que necesitan para su reportaje de boda? Sinceramente muchas veces no. Muchas veces, lo que piden, obedece más a la moda o a lo que una amiga les ha contado que a algo meditado y razonado con datos objetivos.

En cualquier caso quiero dejar claro que no estoy en contra de este estilo, simplemente procuro aplicarlo en mi trabajo del modo que creo que más beneficia al resultado.

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  1. María
    28 septiembre, 2011 en 11:27 pm

    Hola, Vicente.

    Totalmente de acuerdo. Cuando los novios enseñan su álbum de fotos, todo orgullosos, y empiezas a analizarlo con un poco de tiempo, los resultados, en muchos casos, son mediocres y en otros… mejor dejar el calificativo ahí.

    Creo que sacar una foto de un posado y dar la sensación de naturalidad es algo que solo está al alcance de fotógrafos de un muy alto nivel… y también muy caros. A menudo, el precio es un punto que tiene un peso mayor que el de la calidad lo que, a mi entender, es un error (siempre hablo en el caso de grandes bodas con presupuestos altos, con decenas de invitados o incluso centenares). A lo mejor no damos la importancia debida a ese especial recuerdo.

    Gracias por el post. Muy interesante ;-D

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  2. 30 septiembre, 2011 en 10:31 pm

    Que tal Vicente, esta es la primera vez que leo algún post tuyo, me llamó mucho la atención porque se refiere justamente a la fotografía que yo hago. Hago fotografía para parejas que se van a casar y la demanda es precisamente como la menciones y efectivamente es difícil de lograr el objetivo, sin embargo, creo que es posible si se desarrolla un método adecuado para ello y se perfecciona el manejo del modelo “amateur”. Creo que el punto importante es conocer a tu cliente y lograr que participe contigo en las tomas. Te dejo mi página web para que conozcas algo de mi trabajo y veas lo que nosotros hemos podido lograr; todas las imágenes de las galerías son de bodas reales y ninguno de los novios es modelo o tiene experiencia posando ante cámaras. http://www.highkey.com.mx mis datos de contacto están ahí por si gustas que tengamos alguna comunicación. Yo estoy en México. Gracias y Saludos! Atte. Edgar Rivera Fotógrafo.

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    • 30 septiembre, 2011 en 11:16 pm

      Gracias por participar Edgar.
      He visto tu trabajo y no hace sino confirmar lo que yo he comentado. Son fotos normales en las que los novios “actuan” para parecer que son fotos improvisadas, en el fondo es lo que todos, yo también, hacemos.

      Lo que yo comento (y critico) es aquellos que venden humo pretendiendo hacer creer que es posible tener un reportaje perfecto sólo de fotos auténticamente robadas, cuando al final saben que la mamá de la novia pedirá para su aparador una foto clásica de los novios o de ella con su hija.

      Se que en España hay algunas empresas o fotógrafos (que se pueden contar con una mano y sobran dedos) que hacen o venden algo de ese etilo. Otra cosa es que el resultado sea realmente bueno, desde luego a mi no me lo parece. De hecho me consta que alguna de esas empresas subcontrata sus reportajes a aprendices o estudiantes de fotografía, a los cuales mal paga y explota, mientras a sus clientes les vende el aura de un gran equipo y les cobra como si quien dispara las fotos fuera Cartier Bresson.
      Pero eso es harina de otro costal y da para otro post.

      Lo dicho, gracias por participar en el blog.

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  3. 8 enero, 2012 en 12:05 pm

    Vicente, he llegado a tu artículo por una recomendación blogger. Justo ayer escribí yo un artículo en mi blog de bodas (me caso dentro de tres meses y medios, ups!) sobre los tipos de reportaje de fotos; y hoy me han enviado el link de tu artículo. Me he leído tu post asintiendo en todas tus palabras…

    Me ha gustado tanto que he transcrito algunas de tus palabras en mi post, por supuesto citando la fuente y entrecomillando, pero si tienes algún problema házmelo saber y lo retiro de inmediato.

    El post es: http://unabodaconvencional.blogspot.com/2012/01/en-las-fotos-posados-o-no.html

    Saludos cordiales!

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  4. 8 enero, 2012 en 12:54 pm

    Gracias por tu comment. Desde luego, es que “las tendencias” a veces obnubilan nuestra razón, y cuando queremos ver la realidad ya ha pasado el día de nuestra boda y tenemos un album de fotos “surrealista” jeje… Sigue con ese espíritu guerrero y políticamente incorrecto 😉

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  5. Eduardo
    19 abril, 2012 en 6:26 pm

    Vicente: tienes razón en muchas cosas de las que dices. En realidad es la opinión generalizada de casi todos los fotógrafos profesionales de todos los niveles. Lo que ocurre que todo el mundo calla, por miedo a que le encasillen en el grupo de los “clásicos”. Todos los fotógrafos ante los clientes usan los mismos adjetivos: “diferentes”, “espontaneo” “moderno” “periodístico”…etc. Y los novios lo mismo. Pero la realidad es que muchos de los que se consideran punteros en esto del fotoperiodismo de boda (ó weding, que queda mas fashion…je je), tienen las fotografías mas empalagosas que te puedas imaginar.
    Yo soy un admirador del fotoperiodismo, y creo que por respeto a la profesión de fotoperiodismo no se debería de utilizar este término para definir un estilo de fotografía de boda

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    • 19 abril, 2012 en 6:51 pm

      Gracias por tu comentario Eduardo. Por eso que comentas me decidí a escribir este post. Creo que hacía falta que alguien dijera lo que la mayoría pensamos y no se atreven a decir.
      Un saludo

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  6. 20 abril, 2012 en 11:18 am

    Vicente, comparto tu exposición y razonamientos en el tema del post principal y por supuesto tu último comentario, que transcribo nuevamente “Creo que hacía falta que alguien dijera lo que la mayoría pensamos y no se atreven a decir”.

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  7. Pablo Tedesco
    18 enero, 2014 en 3:47 am

    Notable lectura de la realidad, yo soy Uruguayo y aquí pasa esactamente lo mismo, estoy 100% de acuerdo, parece que lo hubiera escrito yo, me lo copio para mi página en facebook, saludos.

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