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Reflexión en la jornada de Reflexión


En esta atípica jornada de reflexión que nos está tocando vivir este 21 de mayo se me acaba de pasar por la mente una reflexión ¿qué otra cosa podía hacer?

Leyendo un comentario de Carlos Carnicero en su blog, sin darme cuenta, mientras leía mi mente divagaba por otros lares atando cabos y reflexionando sobre lo que mi otra mitad del cerebro leía ávidamente.

De golpe una idea absurda se me pone en medio de mi mente acaparando toda mi atención, cual cartel luminoso diciéndome: psssh, oye, tu, despistado, que esto puede ser importante.

Dejo de leer y mi mitad reflexiva atiende a mi otra mitad locuela….anda, no me digas…pues….hombre no es para tanto…bueeeeno….vale, lo posteamos.

Ya pero no he dicho qué. La idea llega por la inutilidad de las campañas electorales actuales, tal y como están concebidas. Estas campañas sin casi iguales a las que se hacían en la II República, mítines y más mítines. ¿Son necesarios realmente hoy en día?

En sus orígenes seguro que a las plazas de toros acudía todo curioso que quería enterarse de las propuestas. ¿Es eso así hoy en día? Evidentemente no.

Pero si resulta que todas las veces que se llena en Valencia la Plaza de Toros (sea por el partido que sea) también se llena el paseo de la Alameda de autobuses, unos 100 posiblemente, para traer acólitos que jaleen al líder.

Actualmente los mítines no son espacios para explicar el programa, son espacios de auto afirmación del líder, espacios en los que se va a reconfortar al líder y a reírle las gracietas de turno. No son actos explicativos, son actos de marketing, actos empaquetados para vender imagen de unidad, seguridad y de potencia de seguidores, claro, a base de talonario y de autobuses de jubilados se puede llenar hasta el Maracaná.

Lo peor de todo ello no es su patente inutilidad, lo peor de todo ello es que esos autobuses, esos bocatas, esos gastos son pagados por todos los ciudadanos con nuestros impuestos. Un despilfarro del Siglo XX que no tiene sentido en el Siglo XXI.

Yo propondría prohibir esos actos multitudinarios de auto bombo, o al menos, que ese gasto no lo sufrague el ciudadano sino el partido interesado…si puede.

Seguiré reflexionando…aunque miedo me estoy empezando a dar.

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  1. 21 mayo, 2011 en 9:07 pm

    Totalmente de acuerdo. Es más, cada euro gastado en campaña es una bajada de pantalones que los partidos han tenido que hacer ante quienes les dan ese dinero, y que luego terminamos sufriendo los ciudadanos porque de alguna manera tienen que devolver la pasta, a base de hacer favores comprados.
    Un asco, vamos… 😦

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  2. 21 mayo, 2011 en 9:23 pm

    eso es algo que no logro entender de España, lo digo pq soy colombiano y si mal no estoy esto no se da, pq igual el presupuesto del país es mucho menor, la cuestión es: cómo se permite tanto lagarto? tanto inútil gastando el dinero en decir que su contrincante es un tonto simplemente y prometiendo cosas IMPOSIBLES? no entiendo…

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